ENTREVISTA A JUAN A. VARELA
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Juan Alberto Varela fue el segundo director del Monte VI. Sucedió a Michael Pike en el año 1988, ya en la sede de Millán. Nos contestó esta entrevista por correo electrónico y la transcribimos a continuación.
¿Qué recuerda de sus inicios como Director del Colegio? ¿Cómo surgió la posibilidad de asumir esa gran responsabilidad?
La vinculación de nuestra familia con el colegio es bastante anterior al cargo de Director. Habíamos elegido para nuestros hijos Monte Vi cuando estaba en Bvar. España y Los Pilares en Larrañaga, mucho antes del ofrecimiento. Era un proyecto educativo con un considerable desarrollo y éxito en muchas partes del mundo, gracias a la iniciativa de San Josemaría, que había entusiasmado a numerosos matrimonios de todas partes a tomarse en serio su responsabilidad de primeros educadores. Habiendo además dedicado muchas horas de estudio y trabajo a los temas familiares, cuando llegó el ofrecimiento sólo tuve una respuesta y cambié de profesión!
¿Qué principios guiaron siempre la dirección del Colegio?
Los que siempre enseñó San Josemaría a otros directores: en un colegio como Monte VI y en general en todos, lo primero son los padres. Los padres somos los primeros educadores. Las demás instancias sólo lo son en aplicación de una estricta subsidiariedad. Por tanto, en la mente del director, lo primero son las familias de sus alumnos, que una vez –estando su hijo en preescolares- eligieron un colegio que ofrecía un Proyecto Educativo interesante y coincidente con su Proyecto de Familia. Su tarea consiste pues, en ayudarles a mantenerse coherentes con esa decisión fundamental.
¿Cuáles fueron los objetivos que se trazaron en materia académica, de formación espiritual y en educación física en su período como Director?
Los objetivos no son propios de un Director. El Director impulsa los objetivos institucionales que son los que en su momento atrajeron a las familias al colegio. Lo contrario sería un cambio inadmisible en las reglas de juego. Por tanto, mi gestión se concentró en ofrecerles a las familias medios para mejorar como educadores principales y educar a los alumnos en las virtudes necesarias para desarrollar sus potencialidades como personas de bien, ciudadanos responsables y cristianos coherentes. Los aspectos instrumentales siempre estuvieron al servicio de este ideal.
¿Qué ventajas tiene la educación exclusiva para varones por sobre la educación mixta? ¿Cuáles son los aspectos que fundamentan dicha opción?
Educar tiene una raíz etimológica que significa aportar y otra que significa extraer. La educación diferenciada entre niñas y varones, busca hacer aflorar en cada alumno/a todo su potencial, enriquecido por su femenidad o su masculinidad. Y busca aportarles en consecuencia con esta realidad enriquecedora, única e insoslayable. El pensamiento pedagógico moderno, busca ser consecuente con este enfoque personalizado de la enseñanza.
¿Cuáles fueron los principales obstáculos que se presentaron en su período como Director?
Mis personales limitaciones.
¿Y los logros más importantes?
Ver la variedad y lozanía de los frutos maduros, es decir los egresados.
¿Podría contarnos alguna anécdota divertida que recuerde? Sí, claro. El hermano mayor del actual presidente del Centro de antiguos alumnos, en un recio trancazo futbolero, tuvo una doble fractura de tibia y peroné. La recuperación fue excelente, pero durante la convalecencia iba en silla de ruedas al colegio. Detrás de su seria apariencia de jovencito ejemplar, ya mostraba sus uñas afiladas para los negocios y en la más oscura clandestinidad alquilaba la silla para una vuelta a la rotonda de la entrada de la casa de Millán. ¿Cobraría el IVA?
¿Qué sueña para el Colegio y en especial para el Centro de Ex alumnos del Monte VI?
Que la variedad de antiguos alumnos que van egresando triunfen –como ya lo están haciendo- en el más importante todos los desafíos que se le presentan al hombre de nuestra época: formar familias sanas, abiertas a la vida y a la trascendencia.
Muchas gracias Juan Alberto.